Blog del CCI

lunes, 20 de julio de 2015

Metas, estrategias y convergencia

La principal meta de toda empresa en su sano juicio es [ha de ser], antes que cualquier otra, perdurar. Alguno se sorprenderá: “¿Pero, acaso, el objetivo no era ganar dinero?”. Si es Ud. de esta opinión, piense en cómo ganarlo con una empresa que ya no existe. ¡Ah, y no olvide explicárselo a sus accionistas!

Las amenazas a la perdurabilidad son múltiples, variadas y todas ellas objeto de interés desde una óptica de gobierno corporativo. Permítame un ejemplo: el cortoplacismo. Que su empresa esté en manos de ejecutivos movidos por una ambición cortoplacista, esto es, despojados de su sano juicio y dispuestos a anteponer sus intereses particulares (forrarse cuanto antes) a los de la organización (léase, a los de sus diferentes grupos de interés), va en contra de toda práctica de buen gobierno. Si Ud. pertenece al sector gasista  -y no digamos si trabaja en el de la auditoría de cuentas-  recordará las maniobras de los directivos de ENRON.

El consejo de administración, encargado de rendir cuentas ante la propiedad (los accionistas) y otros interesados, habrá de velar por que impere la sensatez en la estrategia de la empresa, por ejemplo, estableciendo una determinada política de remuneraciones del equipo directivo (tarea difícil cuando el propio consejo está ampliamente poblado por ejecutivos o cuando el presidente de aquél es uno de ellos, lo que es algo más que habitual en nuestros días).

Con igual interés e intensidad, el consejo de administración ha de velar por que la estrategia diseñada para la empresa tenga en cuenta la protección de aquella ante ciberataques u otros incidentes de naturaleza “ciber”. La creciente dependencia tecnológica, en todos los sectores productivos, acentúa ese mandato al consejo. Casos recientes como el del Mercado de Valores de Nueva York (EEUU) o la epidemia Dyre en el sector financiero español avalan, triste y tozudamente, nuestra tesis.

El sector industrial, crecientemente tecno-dependiente gracias a desarrollos como la Internet Industrial de las Cosas  -IIoT, por sus siglas en inglés-,  está viendo cómo la convergencia ha de formar parte, ineludiblemente, de toda estrategia de protección que se precie. Reflejo de la misma son el acercamiento (presente y, sobre todo, futuro) entre las Tecnologías de la Información (TI) y las Tecnologías de Operación (TO); o la anunciada fusión entre el ICS-ISAC y el Instituto de Investigación Cibernética de la Universidad Webster.

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