Blog del CCI

lunes, 28 de septiembre de 2015

Winterkorn (o el día que las decapitaciones llegaron al sector industrial)

Fue el pasado 23 de septiembre y quisiera decirle, con toda humildad, que ¡estaba cantado! Sí, le comprendo; está Ud. pensando que “a toro pasado” es muy fácil dárselas de adivino; pero, permítame que me explique …

Naturalmente, me refiero a la dimisión del que, hasta ese momento, era el directivo mejor pagado de la industria alemana, Martin Winterkorn, al frente del conglomerado industrial Volkswagen; y me refiero a la relevancia que lo “ciber”  -una “insignificante” pieza de software, en este caso-  ha tenido en dicha dimisión, de la cual tuvimos noticia ese día.

Y es que este desenlace tenía que llegar en un sector como el nuestro: la industria tradicional. Ya lo habíamos visto muchas veces, con anterioridad en otros sectores (aviación comercial, banca, gran distribución, entretenimiento, sanidad, …). Más tarde o más temprano, algún presidente de alguna empresa de fabricación industrial tenía que verse en esa coyuntura; máxime con la creciente significación que está adquiriendo el software en la industria de hoy  -y en la de mañana, que se está fraguando hoy-.

Lamento tener que decir que, desde 2004, año en que conocimos el primer caso, veníamos avisando. De ahí nuestras dotes adivinatorias.

Un panorama corporativo como el que estamos describiendo en estas últimas semanas, bien merece que en los consejos de administración se empiecen a adoptar algunas medidas. En la edición de hoy les ofrecemos siete interesantes consejos.

No obstante, quizás el primero de ellos habría de ser “¡Tómese el serio la tecnología y su papel al frente de ella, amigo consejero!”. La realidad, tozuda, nos ha enseñado que le va el puesto en ella [en el uso y aplicación que, en su organización, se haga de tecnología].

En el caso Winterkorn estamos ante quienes no han sabido calcular  -o han errado al hacerlo-  las consecuencias que podían tener determinadas decisiones sobre esa aplicación y uso de la tecnología  -algunos llamamos a esto un ejercicio de gobierno tecnológico-  en alguna de las actividades de su empresa. Sobre todo cuando esa actividad, presumiblemente, es fraudulenta. Naturalmente, otra posibilidad, que es la que ha defendido Winterkorn en su mensaje de dimisión, es que quienes estaban al frente de Volskwagen no supiesen nada del ahora famoso software, ni de su uso. Si esto fuera verdaderamente cierto, nos sobrecogeríamos aún más.

El ciberriesgo no siempre está en el ordenador, ni siquiera en lo “ciber”. Por ese motivo, siempre será saludable conocer las miserias (problemas) ajenas y compartir las propias. Éste bien podría ser un nuevo buen consejo  -el noveno de hoy-  como ya propusiera la Administración Clinton hace más de tres lustros. A los nuevos miembros del capítulo andaluz de la AEI CiberSeguridad no hace falta dárselo; conocen el significado de compartir y por eso se han unido.


Por último, les ofrecemos una provocadora reflexión sobre cuánto hay de industria e, incluso, de Internet, en la Internet Industrial de las Cosas (IIoT).

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