Blog del CCI

lunes, 14 de diciembre de 2015

Calentamiento, “hackers” y otros fenómenos

Dos han sido los acontecimientos, tildados de históricos, que han tenido como protagonista a la vieja Europa durante esta semana. El primero y, muy probablemente, más trascendental, el acuerdo alcanzado en el marco de la “XXI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de París” (COP21), por el que, por vez primera, ciento noventa y cinco naciones se han comprometido a mantener el calentamiento global muy por debajo de 2°C. ¡Confiemos, por el bien de todos, en que lo consigan! El segundo, con un perímetro notablemente menor  -la Europa de los veintiocho-,  pero más estrechamente relacionado con los intereses habituales de esta publicación, el acuerdo provisional alcanzado en materia de ciberseguridad entre el Parlamento Europeo y la Presidencia luxemburguesa del Consejo de la Unión Europea, que viene a acabar con la actual fragmentación en las estrategias de ciberseguridad nacional de los veintiocho Estados Miembros. ¡Sin duda, la noticia de la semana en nuestro sector (en suelo europeo)!

Lo adelantábamos hace siete días, “el despertar de un mercado de las ciberpólizas en el sector asegurador empujará a las empresas a atender con más mimo su ciberseguridad, con el fin de obtener mejores coberturas y, sobre todo, mejores precios en sus acuerdos con las aseguradoras”. Hoy podemos ir un paso más allá y afirmar que no disponer de un marco de medidas mínimas de ciberprotección, excluirá a cualquier empresa de la lista de clientes “aceptables”, en el capítulo “ciber”, para las compañías de seguros. La consecuencia inmediata de ello habrá de ser que los ciberseguros, como ya lo son el disponer de sabiduría “ciber” en el consejo de administración y la normativa legal, se convertirán en el tercer catalizador de hecho que impulsará la llegada de la cultura de la ciberseguridad, aunque sea a la fuerza, a las organizaciones (y a quienes están al frente de ellas).

Eso se hace especialmente relevante en un escenario en el que los ciberincidentes por fallos de naturaleza técnica y por negligencia son moneda habitual dentro de las organizaciones. Naturalmente, a ello se han de sumar las acciones intencionadas, como las llevadas a cabo por los “hackers”, cuya motivación personal es objeto de reflexión y análisis por parte de psicólogos y otros estudiosos.

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