Blog del CCI

lunes, 22 de febrero de 2016

Cotizaciones bajistas, burbujas e inoperancia

Que la alta dirección de las empresas ha de prestar una atención prioritaria a los problemas derivados del uso y aplicación de “lo digital” en sus organizaciones, es algo en lo que este editorial insiste semana tras semana. Garantizados otros condicionantes básicos, clave, como poder desarrollar la actividad empresarial en una coyuntura de estabilidad política y bajo un marco jurídico que ofrezca garantías, la actual dependencia tecnológica de cualquier organización sitúa  -debería hacerlo-  la posibilidad de sufrir un incidente cibernético en la primera línea de las preocupaciones de quienes tienen algún interés en aquella. Ello incluye a sus directivos; pero no deja fuera, ni mucho menos, a sus inversores. No en vano, la preocupación de los segundos tiene una clara capacidad de afectar a la preocupación de los primeros: el deterioro del valor de una sociedad en bolsa (preocupación de los primeros) es consecuencia directa de la pérdida de confianza del mercado (reflejo de la preocupación de los segundos), tras conocerse que aquella haya podido sufrir cualquier ciberincidente grave.

La firma Slaughter & May ofrecía, en marzo de 2015, unos datos irrefutables: en el caso de Heartland Payment Systems, esta sociedad perdía, a los tres días de conocerse una brecha de seguridad en sus sistemas informáticos, el 20 de enero de 2009, un 46,3% de su valor; cifra que ascendía al 49,54% al cumplirse un mes del incidente. Más recientemente, AOL, otra de las firmas analizadas por Slaughter & May, comunicaba el 28 de abril de 2014 una nueva brecha de seguridad. Tres días después, la cotización de AOL había descendido un 1,7 %. Un mes después, la pérdida llegaba al 23,56%.

No obstante, la cotización de las empresas atacadas no es la única que baja. En estos días se aprecia una tendencia bajista, también, entre el colectivo de empresas que ofrecen servicios de ciberseguridad. Hay quien habla de una burbuja, por analogía con lo ocurrido en Internet hace quince años. Otros se muestran más optimismas. Robert Herjavec, fundador de Herjavec Group, preguntado recientemente sobre esta cuestión sentenciaba: "No creo que la ciberseguridad esté saturada, creo que el mercado de las 'start-up' que buscan financiación está saturado. Creo que habrá un desequilibro en los próximos tres a cinco años, en el sentido de que habrá muchas empresas de nicho intentando repartirse el poco dinero que habrá disponible".

Mientras tanto, quienes parecen llevarse el dinero  -en esto hay también disparidad de opiniones-  son los hackers. Unos hackers cuyas acciones sobre los sistemas de control industrial tienen un inestable contrapeso: las medidas de repuesta a ciberincidentes causados en este entorno no parecen contar, aún, con la madurez adecuada. De hecho, en algunos casos, ese tipo de respuesta ni siquiera ha sido planteada.

Otras veces, aun existiendo planes para hacer frente a las situaciones de crisis, la falta de coordinación entre los afectados  -nacida, probablemente, de una mala comunicación interna-  hace que dichos planes resulten, igualmente, inoperantes.

Profundice en estos y otros temas en nuestro "Boletín". ¡Suscríbase aquí y disfrute cada semana con su lectura!

No hay comentarios :

Publicar un comentario